Sémele, filla del rei Cadmo de Tebas, mare de Dionís- Baco.

Es aquest blog sobre pintura i escultura. Però… mitològica, pagana. És un món antic, clàssic, fantàstic, personal en el que vos vull endinsar fins on arriben els límits de la imaginació i contemporitzar-lo. És un espai per compartir amb vosaltres imatges bellíssimes del cos humà, perquè així ho feien els grecs.


dissabte, 18 de gener del 2014

ESCULTURA. HEPHAESTUS.

... encaminóse a los fuelles, los volvió hacia la llama y les mandó que trabajasen. Estos soplaban en veinte hornos, despidiendo un aire que avivaba el fuego y era de varias clases: unas veces fuerte, como lo necesita el que trabaja de prisa, y otras al contrario, según Hefesto lo deseaba y la obra lo requería. El dios puso al fuego duro bronce, estaño, oro precioso y plata; colocó en el tajo el gran yunque, y cogió con una mano el pesado martillo y con la otra las tenazas.

La Ilíada - Canto XVIII. vv. 468. Homero

Vulcan_Coustou_Louvre_

divendres, 3 de gener del 2014

TUS LABIOS MÍOS



Hoy necesito unos labios que se encuentren con los míos.

Labios que escuchen pasión y camino,
que hablen comiendo los míos.

Empinados labios por mi cuerpo suspirando,
como potros desbocados a los que domar con los míos.

Unos labios que se ahoguen con los míos,
que los muerdan,
que los rocen,
que los degusten,
que los escudriñen con juguetona lengua.

Labios encarnados que rían,
que ofrenden vida,
que bailen en mi alegría.

Hoy, necesito unos labios que hagan suyo mi cantar de retama e hilo.


Germán Soler, 2013


divendres, 6 de desembre del 2013

predela del retaule d'Hephesto









Tentación en el aire de Pablo García Baena





En silencio, callado, yo te entregué mi alma,
aquella que había sido espada victoriosa,
que había decapitado todas las tentaciones
a ti, mi ángel malo, te la entregué sin lucha,
y tú con tu sonrisa, ¡oh tu risa que hiere!,
arrancaste de mí los altivos laureles
y casi sin mirarlos, despreciastes a aquel
que alargando la mano te los daba vencidos.

Robaste de mi cielo las piadosas estrellas,
aquellas que eran tenue revuelo de cristales
caído del regazo virginal de la tarde,
y sólo me dejaste a la impúdica Venus,
brillante de lujuria, y al ciego Amor,
el falso, el inconstante, el loco,
el que adorna su frente, no con la eterna yedra
sino con la guirnalda de los mirtos lascivos
y las rosas de un día;
aquél que con sus risas ha trastornado el mundo
sin ver nunca si el dardo que alegremente arroja
hiere sólo la carne o llega al hondo espíritu
hasta hundirlo en la muerte o en la locura acaso.


Pablo García Baena

dimecres, 23 d’octubre del 2013

el retaule de l'ebrietat, pintat de nou...

Continue treballant amb la mitologia. Poc a poc vaig controlant el cos del model, la seua anatomia i el que vull i necessite per a que signifique.













 

dimecres, 9 d’octubre del 2013

La fragua de Vulcano, de Velazquez


El tema representado por Velázquez es el inicio de la fábula. Tradicionalmente, se indica que es el momento en que Apolo, como “Sol que todo lo ve”, da cuenta a Vulcano de la acción de Venus y Marte. Camon Aznar [6] recuerda que, según Homero, no fue Apolo sino el dios Sol el que se lo comunica y que Apolo sólo aparece cuando éstos están presos en la red, acompañado del resto del Olimpo. Pero más tarde, Febo o el Sol se identifica con Apolo y en este cuadro el personaje tiene ese doble rostro de la poesía, con su corona de laurel, y de astro rey, que descubre lo oculto con su luz. Pero Camón Aznar llega más lejos al afirmar que el momento representado, no es en el que Apolo le cuenta la infidelidad de su esposa, sino el momento de asombro ante la aparición de éste en aquel lugar. “Hefesto y los cabiros se hallan unánimes en el pasmo. Han suspendido su labor y levantan la cabeza preparándose a escuchar. La flexión del torso de este dios no es efecto de su indignación, sino de su cojera del pie derecho. No se ha limpiado aún el sudor. Y uno de los ayudantes sigue forjando la armadura.” 

Escultura de retaule

Escultura de retaule: perquè acompanyarà les pintures que formen el  retaule de hephestió. És de terracotta, de 40 cm d'altura.